No soy creyente pero si degustante.

¿Tienen derecho los europeos a saber si la carne que están consumiendo procede de animales sacrificados mediante los ritos musulmán y judío?

Las organizaciones que agrupan a fieles de estas dos religiones creen de forma unánime que no.

Que miedo tienen judíos y musulmanes a la divulgación de información…

¿Cuál es el motivo de la cólera de  islámicos y judíos por la propuesta europea de etiquetar la carne procedente de sacrificios rituales de ambas religiones?

Si esa carne ‘religiosa’, originada en mataderos en los que no se aturde a los animales antes de degollarlos, es sólo consumida por judíos y musulmanes, ¿qué tienen que temer las empresas halal y kosher en un mercado cautivo destinado a sus respectivas comunidades?

La respuesta es muy simple:

La carne de animales degollados en plena consciencia está pasando al circuito general de los consumidores no musulmanes y judíos.

De hecho, es este mercado externo el que estaría sosteniendo el grueso del negocio de ambos grupos religiosos. Y de ahí que se hayan levantado ante el proyecto de un etiquetado específico. Y, por el momento, están consiguiendo que gobiernos importantes bloqueen el intento de que los consumidores generales conozcan cómo se ha matado exactamente al animal cuya carne van a consumir.

¿Consumirías carne sacrificada por rituales musulmanes y/o judíos?

¿Sabemos en qué consisten dichos rituales?

Sacrificio islámico.

El sacrificio en la ley Sharich islámica, equivale a hacer que fluya la sangre por el corte de las venas del animal sacrificado, o por el degüello del degollado, o por el disparo al animal salvaje que no se puede alcanzar de otro modo, con la intención del sacrificio para Allah, mencionando su nombre.

Los musulmanes reconocen tres tipos de sacrificio:

  • Dakat: sacrificio de vacuno, ovino, equino y aves.
  • Nahr: Apuñalamiento en camellos y dromedarios.
  • Oqv : Mediante una flecha en animales salvajes.

Explicaremos más ampliamente el Dakat puesto que se realiza con animales presentes en nuestra gastronomía.

  •    Ovino, equino y aves.

No hay sujeción específica del animal, se realiza el degollado conforme el animal pasa por la cinta.

Sólo han de tener en cuenta que la cabeza esté dirigida hacia donde sale el sol (dirección a la Meca), antes de hacer la incisión pronunciar “Bismillah wa Allahlu Alebar” (en el nombre de Allah, Él es el más grande).

  • Vacuno.

El animal se le atan tanto las extremidades anteriores como las posteriores, se le coloca dentro de un “cajón” en posición erecta, con la cabeza erguida, preparado así para el degollado. También, la cabeza tiene que estar dirigida hacia donde sale el sol y pronunciar las palabras anteriormente mencionadas.

No en todos los mataderos disponen de una correcta instalación para realizar este tipo de sacrificio, entonces la sujeción del animal puede ser diferente según el matadero.

El corte se debe realizar en la parte delantera, no en la nuca ni en el cuello, el corte debe seccionar la garganta y las dos yugulares completamente ( se permite que quede una parte del circulo sin cortar unida a la garganta en dirección a la cabeza).

Es muy importante que el cuchillo esté muy afilado ya que no se le puede degollar en forma “como de sierra”.

En esta religión también se permite el sacrificio de un animal previamente aturdido siempre y cuando el aturdimiento sea reversible.

Existe amplia evidencia científica que demuestra que los animales cuyas gargantas son cortadas sin aturdimiento previo sufren intensamente y padecen una gran angustia.

Sin embargo, entre las varias autoridades musulmanas difieren en sus puntos de vista sobre el aturdimiento previo al sacrificio. Mientras algunos ya aceptan que el aturdimiento pre-sacrificio no mata y no es contrario a sus creencias, unos pocos otros rechazan comer carne de animales que han sido aturdidos, especialmente en el caso del ganado vacuno.

Existe un periodo de conciencia después del degüello durante el que los animales pueden sufrir mucho dolor y angustia.

Pruebas científicas sugieren que las vacas necesitan hasta 60 segundos, y las terneras el doble de tiempo, para perder la conciencia después del corte de las arterias de sus cuellos si no están aturdidos previamente. Esto explicaría porque, en ocasiones, algunos animales se han incorporado sobre sus patas tras el corte llegando a caminar una distancia antes de colapsarse.

Las ovejas y cabras necesitan entre 8 y 15 segundos para perder la conciencia.

Se han desarrollado muchos sofisticados aparatos eléctricos de aturdimiento que cumplen con los estandartes musulmanes, permitiendo a los animales recuperar la conciencia en menos de un minuto y poder volver a comer en menos de cinco.

Un ejemplo es el aturdimiento “Reversible head only” (reversible tan sólo de cabeza) que está aceptado por la mayoría de las autoridades religiosas musulmanas. Este proceso es adecuado para asegurarse de que los animales estén insensibilizados al dolor, al menos temporalmente. También han sido aprobados por algunas autoridades musulmanas el aturdimiento previo al sacrificio no penetrante de conmoción cerebral.

Algunos musulmanes creen, equivocadamente, que al aturdir el animal antes de cortarle la garganta sangrará menos, puesto que el cerebro no enviará señales al cuerpo para que convulsione y permita a los músculos contraerse liberando así más sangre. En realidad el corazón todavía late después del aturdimiento y la sangre sale del animal tan eficazmente como si el animal no hubiera sido aturdido.

El aturdimiento no mata al animal, simplemente lo deja inmediatamente inconsciente.

Los animales siguen vivos tras el aturdimiento y durante el degüello y el desangrado.

También es más fácil manejar un animal aturdido; además de mejorar la seguridad del personal, el aturdimiento permite a las fabricas producir más deprisa y con menos personal (se puede necesitar hasta 7-8 personas para manejar una vaca consciente de 500 kg.) y mantener niveles más altos de bienestar animal.

Alrededor de 40 mataderos en España realiza el sacrificio ritual musulmán, de los cuales sólo uno, en la provincia de Huesca, aturde a los animales antes del sacrificio.

La población musulmana internacional es de unos 1,200 millones, por tanto, millones de animales son degollados totalmente conscientes dentro de la legalidad.

Las cifras exactas de animales sacrificados por este método se desconocen, pero para tener una idea, el matadero central de Barcelona, Mercabarna, mata unos 1000 animales al mes de este modo. Aunque esta cifra aumenta considerablemente en la fiesta del cordero, cuando puede llegar a sacrificar 2,300 corderos en un día.

Sacrificio judío.

Tienen prohibido el consumo de carne de un animal moribundo.

Tienen prohibido el consumo de carne de un animal en que se ha producido degollado pero la carne ha quedado desgarrada (porque el corte no ha sido correcto).

Tienen prohibido el consumo de sangre y de carne con sangre.

El sacrificio se practica con el método Kosher o Schiechita que consiste en la sección de una sola vez de todas las partes blandas del cuello hasta llegar a las vértebras cervicales.

Antes del sacrificio, el encargado de realizarlo revisa muy meticulosamente el cuchillo asegurándose de que está bien afilado y de que no producirá desgarramientos al hacer el corte.

Según la religión judía, el animal no puede estar ni haber sufrido ningún tipo de daño antes del desangrado, aquí vemos una diferencia respecto al rito islámico, ya que la religión judía no admite ningún tipo de aturdimiento.

El corte se tiene que realizar aproximadamente a la altura del 5º anillo traqueal y éste se tiene que hacer de una sola vez y rápidamente cortando las 2 arterias carótidas, las dos venas yugulares, el esófago, tráquea, músculos, nervios,….

Al hacer el corte, el judío encargado de realizar el sacrificio (schocket) pone la mano sobre la cabeza del animal e invoca a su Dios.

Durante el proceso de obtención de la canal, el rabino hace una inspección visual, tanto de la canal como de las vísceras (necropsia) y si estos encuentran algo anómalo (color, bultos…) esta canal entera ya no es apta para su consumo (ya no es Koscher).

Originalmente, las normas religiosas fueron diseñadas para mejorar la higiene en condiciones primitivas. Estas enseñanzas también ponen un énfasis especial sobre la necesidad de tratar a los animales amable y humanamente y sobre la gran responsabilidad que representa quitarle la vida a un animal.

Como sea que estas normas fueron escritas antes de que se diseñaran métodos de sacrificio más modernos y éticos, éstos no se mencionan en ellas.

Malinterpretaciones de las normas pueden llevar a pensar que cómo no se menciona el aturdimiento, éste no se acepta.

Consecuente y contradictoriamente, las mismas leyes que fueron creadas para proteger a los animales, ahora pueden tener un efecto negativo para el bienestar de los animales.

El método descrito en el Corán ya no es la manera más ética de sacrificar, aunque cuando este fue escrito, lo fuera.

Por todo ello deberíamos luchar por los siguientes cambios:

  • Los métodos de matanza judío y musulmán deberían ser revisados para incluir alternativas que permitiesen un aturdimiento eficaz. Las leyes deberían ser modificadas y quitar la excepción del aturdimiento previo por razones religiosas.
  •  Se deberían matar los animales en pie. Existen aparatos de inmovilización en pie, especialmente diseñados y ampliamente aceptados en las comunidades religiosas, que permiten a los oficiales religiosos realizar los cortes rápidamente y sin dolor provocando la rápida pérdida de conciencia al animal. Una vez el animal está inconsciente, puede ser alzado.
  •  Todas las carcasas y trozos de despieze, preparados con métodos religiosos y vendidos, deberían llevar una etiqueta indicando que los animales han sido matados de esta manera. Existe un programa de etiquetaje propuesto en España por el Instituto Halal y que está ganando gran aceptación.
  • Alguna carne desechada por los judíos, como los cuartos traseros, o la carne que, después de ser palpada no está considera buena para el kosher según el rabino, puede ser vendida al público general en los mercados. La gente que compra esta carne tiene que saber que proviene de un animal sacrificado ritualmente. Esta carne debería ser considerada ilegal ya que el animal sacrificado ha sido matado sin previo aturdimiento como lo exige la ley. 
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a No soy creyente pero si degustante.

  1. Orges dijo:

    Me parece un tema muy interesante y controvertido. Estoy completamente de acuerdo con la necesidad de hacer obligatorio el etiquetado en todos los casos, y de estudiar métodos legales para la insensibilización que sean aceptados por esas comunidades.

    Otro cantar será ilegalizar este tipo de sacrificios rituales…

  2. Pingback: A DIOS ROGANDO… | La margarita se agita

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s