¿Debemos temer a las “Superbacterias”?

De todos es sabido que los antibióticos estimulan el crecimiento de los animales, y permiten el control de las enfermedades en los mismos. Pero el uso de antibióticos de forma masiva en alimentación animal, provoca graves consecuencias en los consumidores, considerándose hoy día un peligro de salud pública mundial.

En 1946 se observó que antibióticos como la Streptomicinaincorporados en pequeñas cantidades en los alimentos, estimulaban el desarrollo de los pollos. Todo esto permitió que mejorara el rendimiento en las granjas. Tan efectivo fue esto, que se estima que durante 1955 el 13% de la producción de antibióticos (sobre todo de penicilina y bacitracina entre otros) era destinada a la alimentación. Los antibióticos se usaban en forma de concentrados mezclados normalmente con vitamina B12, y éstos concentrados se añadían al agua de bebida ó se mezclaban con el alimento de los animales. Por tanto, su uso fue ampliado para ganado bovino, porcino…

Pues bien, debido a su capacidad de estimulación, surgió la posibilidad de aplicarlos como conservantes de alimentos frescos perecederos. Todo ello claro, a dosis muy pequeñas, por debajo de las profilácticas. Se llevaron a cabo diversos estudios, sobre todo en EEUU, para estudiar la acción de los microorganismos en los alimentos.

Uno de los primeros estudios fue con C. botulinum, B. sporogenes, B. thermoacidurens, en los cuáles se vió disminuída su termoresistencia ( Kaufmann y Ordal) en alimentos como sopa de pollo, maíz, cebolla…evidencias que fueron comprobadas posteriormente por O´brien y Titus.

Otros como Kohler y colaboradores, estudiaron la acción de diez antibióticos sobre los microorganismos presentes en los alimentos de forma natural, es decir, los microorganismos alterantes, encontrando efectividad sólo en algunos antibióticos. Un dato curioso, es que al sumergir al alimento en salmuera con antibiótico, se podía observar un aumento en su vida útil.

Otros ejemplos de estudios realizados fueron, la efectividad de antibióticos en las carnes rojas frente a una gran cantidad de microorganismos, manteniéndose sin alteración durante 9 días a temperatura ambiente.

Además de su gran efectividad, descubrieron que muchos microorganismo eran una buena fuente de antibióticos, tales como hongos filamentosos, algas, bacterias no esporuladas…

Según un estudio dela Federación Europeadela Salud Animal(FEDESA), los animales de granja consumieron un 35% (4.700 toneladas) de todos los antibióticos suministrados enla UEen 1999, donde 786 toneladas fueron destinadas a piensos de animales para su crecimiento y engorde.

Pero lo que nos preguntamos ahora es, ¿se puede hacer uso de los antibióticos sin que esto repercuta en la salud de los consumidores?

Uno de los graves problemas que tiene el uso de antibióticos en la industria alimentaria es la aparición de bacterias resistentes a ellos. Debido a ello, y por tanto, debido a seguridad alimentaria, a partir del 2006la UniónEuropeaprohibió el uso de antibióticos como aditivos en los piensos de ganado y animales de cría. Muchos estudios, entre ellos alemanes, demostraron los efectos negativos del persistente abuso de antibióticos y de la cría masiva e industrial de animales, comprobando que la aparición de resistencias bacteriológicas afectaba en gran medida a la salud de los consumidores.

Para que dichas bacterias puedan desarrollar éstas resistencias, deben tener un contacto continuado con un antibiótico, al cuál eran sensibles, haciéndose con el tiempo resistentes a dicho antibiótico.  De forma natural ésta resistencia la adquieren por selección natural a través de mutaciones que son producidas al azar. Pero también pueden desarrollarla de forma artificial mediante presiones selectivas. Una vez presentan los genes de resistencia a determinados antibióticos, éstos genes pueden ser transmitidos de forma horizontal ó mediante plásmidos. A las bacterias que portan varios genes de resistencia se las denomina bacterias multirresistentes ó “Superbacterias”.

Algunos ejemplos de éstas superbacterias los podemos encontrar en la industria del pollo.

En España, se declararon en 2004, 3.932 casos de intoxicación por C. jejuni, considerándose hoy como una de las toxiinfecciones alimentaria más importes. El pollo es la principal fuente de C. jejuni, ya que ésta bacteria está especialmente adaptada a éstas aves, lo cuál fue evidenciado debido a la famosa “crisis de las dioxinas”.

Ha sido demostrado por varios investigadores que la resistencia a Campylobacter en pollos se ha incrementado tras la autorización de antibióticos como las fluoroquinolonas (según datos de la revista Environmental Health Perspectives). Observaron que las muestras que procedían de marcas no tratadas con antibióticos presentaban menos contaminación, en comparación con muestras de marcas tratadas. En otros informes de seguridad consta el aumento de éstas cepas resistentes debido a la exposición de aves a fluoroquinolonas. Éste es un tema bastante peliagudo porque éstos antibióticos son muy importantes en el tratamiento de infecciones en humanos.

Según determinados estudios europeos, éste incremento de superbacterias ha ido a la par con el incremento de cepas resistentes aisladas en humanos. Aunque generalmente las fluoroquinolonas usadas para el tratamiento de infecciones en animales domésticos son diferentes a las de uso clínico, la resistencia a una fluoroquinolona generalmente produce la resistencia a todas las fluoroquinolonas

A excepciones en Suecia ó Noruega, donde la proporción de cepas resistentes encontradas es muy baja. Pero tenemos casos, como el de Australia, donde no se ha autorizado el uso de fluoroquinolonas, y nunca se han encontrado cepas resistentes en humanos.

El riesgo para la salud pública dependerá sobre todo del momento en el que se añadan los antibióticos. Si se añaden en las etapas iniciales, el proceso de selección natural hará que al final llegue un número limitado de cepas resistentes. También depende del tipo, cantidad…

Pero éstono solo preocupa en Europa, en EEUU existe una gran alarma debido a éste incremento en la termoresistencia, por lo que han limitado el uso de ciertos antibióticos.  Según algunas fuentes, hasta el 80% de los antibióticos utilizados en este país se suministran a animales de cría sanos. La nueva prohibición, que entraría en vigor en abril de 2012 y que se aplicaría al ganado, los cerdos, los pollos y los pavos, tiene entre sus objetivos reducir el riesgo de resistencia a la cefalosporina y limitar su uso.

Según los expertos de EFS, cualquier antimicrobiano va a ejercer una presión selectiva sobre las poblaciones bacterianas aumentando el riesgo de resistencias no sólo en bacterias contaminantes sino, resistencias en bacterias propias de la microbiota animal.

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Una respuesta a ¿Debemos temer a las “Superbacterias”?

  1. Orges dijo:

    “los antibióticos estimulan el crecimiento de los animales”: no exactamente y depende de cuál.

    Muy, muy bueno. Lástima alguna imprecisión inicial con las expresiones en las generalidades, los errores tipográficos y (no olvidar) las cursivas o subrayados en los géneros y especies.

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